jueves 3 de enero de 2008

Año nuevo...mirada nueva

Mirar, no te canses de mirar, de contemplar...de observar todo lo que ocurre a tu alrededor...
Un paisaje, un instante, una persona querida...todo puede ser mirado de forma nueva. El nuevo año a veces viene muy cargado de muchos propósitos, unos grandes, otros pequeños. Pero, muchas veces según pasan los días, las semanas, los meses, los grandes propósitos se pueden ir convirtiendo y grandes frustaciones....
No dejes que te ocurra esto. Por eso, te invito a que tu propósito de este año sea solo uno, una mirada nueva. Una mirada que posibilite el renacer del otro. Una mirada que acompañe, que haga reir, que ayude a contemplar el mundo de otra manera.
El año nuevo, nos sabe a un viejo conocido,...anímate a que tu mirada nueva sobre el mundo sea renovadora de Esperanza y de Paz.

lunes 12 de noviembre de 2007

Soledad

La soledad no tiene porqué ser mala. A veces nos han hecho creer que la soledad es lo peor que te puede pasar. En cambio, a veces la soledad se hace necesaria...casi imprescindible. Eso sí, una soledad que no se impone, sino que se disfruta; que no coharta la comunicación, sino que la purifica, que no te hace autocentrarte, sino aprender a salir más de tí, hacia los otros.
Esta soledad es la que algunos místicos han buscado siempre en su camino interior hacia Dios. Una soledad que construye desde dentro para salir hacia fuera.
A veces las prisas, los jaleos de la vida,...tantas cosas que nos "tienen" y nos "poseen" no nos permiten vivir la plenitud de la vida, la plenitud de la existencia. La gozada de los pequeños detalles de la vida.
Cuando veas que la vida te lleva, que estás aprisionado en medio de milles de historias, te invito, respira un poco, busca la soledad de la intimidad. La soledad de sentirte en manos de aquel que te puede dar la plenitud que buscas. Esa es la soledad que buscaba Jesús cuando se retiraba a orar.
A lo mejor tras unos momentos, segundos, minutos, día....de soledad....consigues poder mirar con los ojos más abiertos.
Pruèbalo!!!!!

viernes 26 de octubre de 2007

Nuestra mirada puede anunciar al hermano

Anunciar al hermano. Anunciar al pobre, al que no tiene voz.
Algunos dicen que esta debería ser la verdadera tarea de la teología. Porque en definitiva detrás de una buena y profunda teología, es decir, detrás de una buena y profunda manera de hablar sobre Dios, se encuentra la más acertada manera de hablar sobre el hermano, sobre el prójimo, sobre el hombre.
Anunciar al hombre y anunciar a Dios van de la mano. Solo el que es capaz de anunciar al hermano, puede anunciar a Dios.
Un anuncio aporta una novedad, es portador de algo que se desconoce y que la mayoría de las veces se espera de un momento a otro. Es algo que nos invade, incluso llegando a bloquearnos, sorprendernos o a cambiar nuestras decisiones....que puede hacer que nuestra mirada se vuelva hacia el hombre, porque se ha vuelto hacia Dios.
Practicar el anuncio del hermano consiste en no querer comprenderlo todo de él. En saber que es imposible acapararlo, retenerlo, poseerlo. Es más, que no es justo relacionarse así con él. Anunciar al hermano es recuperar una libertad compartida y presumida. Es dejar que cada uno sea como Dios desea en lo más profundo que sea....y puede ser también ayudarle a que así se vaya cumpliendo. Porqué anunciando al hermano también se va haciendo realidad el deseo y el anuncio de Dios sobre cada uno de nosotros.
Ojalá practicáramos más el anuncio del hermano, el anuncio del prójimo, en definitiva el anuncio de Dios. Así nos habremos convertido en profetas verdaderos, como los profetas antiguos y podremos contemplar con una mirada un poco más trasparente, un poco más llena de los otros y más vacía de nosotros mismos. En definitiva....con los ojos abiertos.

miércoles 3 de octubre de 2007

Ojalá no tengamos donde reclinar la cabeza...

Jesús nos invita en este fragmento del Evangelio de hoy a descubrir que el hecho de no tener donde reclinar la cabeza no se trata de que no podamos descansar, que no tengamos un momento de reposo. Aunque a veces esto se cumple porque nuestras famosas "agendas" están llenas de cosas y más cosas.
No tener donde reclinar la cabeza va unido a la idea de que no podemos "jugar" con la seguridad humana. En este camino del Evangelio solo podemos vivirnos desde la seguridad de estar acompañados por aquel que nos ha llamado y convocado: el Señor.
El deseo que hoy me brota es que ojalá no tengamos donde reclinar la cabeza...ojalá sepamos fiarnos de aquel que nos ha elegido para que seamos seguidores suyos: verdaderos cristianos, desde las diversas vocaciones.
Esto significará que podemos acercarnos a la realidad, a la nuestra, a la de los hermanos, a la de los más pequeños, a la de los que más sufren, sin volver la vista atrás, a nuestras propias seguridades. Sin miedo a la intemperie...
Sólo así podremos afirmar que verdaderamente estamos comenzando a tener los ojos abiertos....

domingo 16 de septiembre de 2007

Abramos de nuevo los ojos!!!!!

Queridos amigos. Tras una larga pausa, intentaremos retomar este blog. Os pido paciencia en los comienzos. Saludos y gracias por la fidelidad. Sergio,s.j.

sábado 17 de marzo de 2007

El ayuno que yo quiero...

En este tiempo de cuaresma parece que muchas veces los cristianos lo único que transmitimos es tristeza, una mirada caída y algo de oscuridad existencial.
Yo me planteo que si nos estamos preparando para vivir la Pascua, para acompañar a Jesús en su pasión, muerte y resurrección, a lo mejor deberíamos replantearnos un poco la historia.
Es decir, que el hecho de vivir un tiempo de conversión no puede significar un tiempo en que haya que flagelarse por flagelarse.
Para eso me ayuda mucho pensar en que eso de la oración, el ayuno y el servicio puede orientar un poco...
Y es que, sin ser profeta, siento que el ayuno al que podemos sentirnos llamados en este tiempo es un ayuno que potencia el corazón y la mirada. Es un ayuno que no se preocupa de si hoy he comido carne o pescado. Es el ayuno que nos da más hambre de Dios. Ese ayuno se basa en la capacidad de darse y de mirar con misericordia a los hermanos. Es un ayuno que rompe malentendidos, que auna criterios, que reconcilia a los desavenidos.
Piensa en qué tipo de ayuno es el que te puede pedir Dios para este tiempo... seguro que no se trata de rebajar unos kilitos...
El ayuno que Dios quiere, recuerda, el que Dios quiere, no el que nos hemos inventado los hombres...

viernes 9 de marzo de 2007

Mirar a los ojos II

En la profundidad de uno ojos se encuentra encerrado uno de los mayores tesoros del misterio de la vida.
Los ojos nos abren a la realidad de una manera espectacular. No ver, aunque puedas mirar, es casi como estar ciego.
Os animo a que estéis pendientes de la cantidad de matices que podemos descubrir con nuestros ojos. Aprende a contemplar de veras la realidad que te rodea. No dejes que la realidad te supere, sí que te sorprenda.
Para eso hay que mirar desde los ojos y mirar a los ojos de las situaciones, de los acontecimientos.
Por muy duros y tristes que sean, no dudes en mantener la mirada profunda. Esa mirada que habla de reconciliación, de cariño y de espera confiada. Mirar a los ojos de las situaciones es dejar que los acontecimientos nos miren, nos toquen y nos cambien.
No tengas miedo. Dejate de mirar superficies y mira a lo profundo. Mira a los OJOS de la vida.